FUNCIONES DE LA PROGESTERONA
La
progesterona participa en distintas funciones del sistema nervioso central
entre las que destacan la excitabilidad neuronal, la reproducción, y las
conductas asociadas a ésta. Para dicha función es necesario que interaccione
con receptores intracelulares específicos, en sitios de regulación presentes en
los receptores, neurotransmisores y en canales
iónicos.
Como
ya se ha referenciado la progesterona hace parte fundamental del ciclo
menstrual de la mujer, este ciclo que se repite cada 28 días aproximadamente,
tiene dos fases la folicular y la lútea. En la fase folicular la molécula
dominante es el estrógeno por lo que es llamada también “fase estrogénica”,
mientras que la fase lútea se tiene en mayor cantidad progesterona (la cual es
producida por el ovario), por lo que a la fase se le conoce como “fase
progestativa”. Cuando se está secretando la progesterona esta convierte un
estrógeno endometrio proliferativo a un estrógeno secretor que tiene la
capacidad de recibir blastocistos (Embrión de 5 a 6 días)
Durante
la fase folicular las células de la granulosa sintetizan y secretan estrógeno,
luego de esto y de la liberación del óvulo las células de la granulosa maduran
formando el cuerpo lúteo que es el encargado de la secreción de la progesterona
y el restante estrógeno en la última parte del ciclo.
Cuando
no se produce el embarazo, el cuerpo lúteo decrece, disminuyendo los niveles de
progesterona y comienza la menstruación, pero si el ovulo es fecundado, se
comienza a secretar otra hormona conocida como ganadontroína la cual prolonga
la vida funcional del cuerpo lúteo.
La
progesterona también ayuda a que el miometrio no se contraiga durante el
embarazo, que se refiere a la ampliación de reposo y prevención del
acoplamiento eléctrico entre las células, por otro lado esta hormona ayuda a la
diminución de la absorción del calcio extracelular proceso que es necesario
para la contracción del miometrio.
Cuando
los niveles son peligrosamente bajos, pueden impedir la implantación uterina,
lo que puede dar como resultado un embarazo con complicaciones o incluso un
aborto involuntario. Pero, los bajos niveles de progesterona pueden
rectificarse con el suministro de suplementos o inyecciones durante el primer
trimestre de embarazo e incluso se pueden tratar la infertilidad.
Por
otro lado, algunos estudios como el realizado por la Universidad de California relacionan la
actividad física con alteraciones en la progesterona en este primer caso, el
ejercicio puede reducir el riesgo de cáncer de mama a través de una influencia
sobre la función ovárica y una leve disminución en las concentraciones de
progesterona y estrógeno a través de la perdida de grasa corporal; por otro
lado se comprueban en algunos estudios que en la actividad física los valores de las hormonas como estrógenos y
progesterona, en las deportistas de ejercicios de larga duración, están en
menor proporción pero que estos desniveles en el ciclo menstrual tienden a ser
regulados en la época en que no se están entrenando.




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